Opinión

Álvarez Rodrich: “El extraño oportunismo del señor PPK”

Presidencia de sobrevivencia en manos del fujimorismo.

27|12|2017.-El reclamo al presidente Pedro Pablo Kuczynski era que gobernara haciendo política, y recién empezó a hacerlo cuando le pusieron al cuello la soga de la vacancia, pero lo hizo tan mal que acabó peor que cuando miraba la política con desdén.

Hacer política implica prestar atención a las consecuencias de las decisiones no solo en los quince minutos siguientes del problema que se quiere superar, sino más allá de eso y previendo de no quedar peor de lo que se estaba al inicio de la dificultad.

Demanda, también, cintura para superar el escollo del corto plazo sin salirse de los principios que un político se establece a sí mismo y de la ética.

Así, al hacer política es bienvenida una dosis de oportunismo en el sentido de Lenin: “Sacrificar los intereses prolongados y esenciales del Partido en aras de sus intereses momentáneos, transitorios y secundarios” (Obras completas, t. 14, pp. 37-38).

Pero Kuczynski ha demostrado una forma peculiar de hacer política y un entendimiento muy extraño del oportunismo porque, en su afán por superar el hueco por delante, acaba metido en uno más grande.

En este sentido, PPK se respaldó en el antifujimorismo para salvarse de la vacancia con que lo amenazó el fujiaprismo, pero apenas 72 horas después dio un triple salto mortal para pasarse al anti-antifujimorismo con el indulto express a Alberto Fujimori.

El indulto humanitario es una potestad presidencial ante un caso que cumpla los requisitos establecidos en la ley. Pero esto es muy diferente de hacerlo como parte de una componenda política, como ha sido evidente en el caso de Fujimori.

La nueva situación política en la que se ha colocado el presidente Kuczynski tras la no vacancia con indulto, lo pone ante dos escenarios básicos por delante cuyo factor común es el espíritu de sobrevivencia.

Uno es que solo haya logrado postergar un poco el final de su presidencia pues esta será liquidada de todas maneras, en breve, por el fujiaprismo con el apoyo de las dos izquierdas.

El otro es que su presidencia sobreviva gracias a la posibilidad de un acuerdo entre las dos alas del fujimorismo que implique una posición más ‘suave’ sobre PPK y que dure todo lo que viva ese pacto.

Como antes del pedido de vacancia, por sus errores políticos, PPK depende ahora de lo que el fujimorismo quiera hacer con él, y de hasta dónde él está dispuesto a ceder por el simple afán de sobrevivir.

La presidencia de PPK, por sus propios errores y vacilaciones, seguirá estando en manos del fujimorismo.

Edición Central Diario Perú

 

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